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lunes, 24 de julio de 2017

EL COMEDOR Y LA SALA


Infaltable en la pared, el cuadro del corazón de Jesús en la sala, la santísima trinidad en el comedor, y a las seis en punto, rosario antes de comer.
Sin excusas,  no podía faltar nadie estuviese haciendo lo que fuera.
En la sala se atendían las visitas de amigos y familiares, solo para adultos, los niños para afuera a jugar con los niños.
-No como hoy que brincan encima y no dejan ni hablar-
Allí cotorreaban de muchas cosas, chismeaban del barrio y del pueblo, tomaban tinto,
agua de panela parviada, y hasta un aguardientico.
El comedor era un lugar de reunión familiar y de oración. Allí se comía pero también era el momento para contar que pasó en el día, que permiso había que pedir, que cumpleaños había que celebrar, y que había que desgranar.
A mí me tocó escoger café.
Ahora son solo cosas decorativas para llenar espacios.
La madre dice en voz alta a todos: A comer…
Y cada quién va por su plato de comida a la cocina y se va para su alcoba donde tiene su propio televisor, equipo de sonido, consola de juegos, computador, teléfono, e internet…
¿Para qué necesita una familia?
Simplemente para que le llenen la panza y le den dinero.
En la puerta de la alcoba hay un colgante de hotel que dice: NO MOLESTAR
O sea que el papá y la mamá no tienen derechos de ir a joder a sus retoños en el espacio privado de sus alcahueterías.
¡Que bonito... No!
Antes el televisor estaba en la sala y era para todos, en el bife los álbumes de fotos, los vasos y la losa fina, a un lado la radiola Phillips con los discos, el cenicero sobre la mesita de centro, y los muebles donde se sentaba a charlar, oír música, a tejer y bordar las señoras por las tardecitas.
Antiguas salas de chat.
En este mundo moderno donde hay que respetar el libre desarrollo de la personalidad, donde ya no se puede dar un correazo, o un buen pellizco, todo se fue al carajo.
La familia es una palabra para nombrar dos o tres personas que viven en sus cuevas personales bajo un mismo techo.
Ya no se come en el comedor, solamente si vienen visitas.
La sala la ocupan los gatos y los perros para dormir.
El rosario, los cuadros religiosos, la radiola y el resto… o se vendieron o fueron a dar al cuarto útil, que en mi tiempo se llamaba la pieza del reblujo.
Se siguen vendiendo en las mueblerías y no sé para que…
El comedor y la sala.


JON GALLEGO OSORIO
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